El negro es un color, el color de la esperanza – Melania Montano

El negro es un color, el color de la esperanza

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Sábado pre Domingo de Ramos. Una larga fila de gente se dispone a entrar en la sala mientras ellas se balancean en piloto automático, como de costumbre. Luz tenue, música acelerada y la sensación de nunca parar. Sus miradas perdidas se hacen eco de la oscuridad del escenario. Huele a botafumeiro, signo de solemnidad. Una escenificación entre bambalinas que te envuelve en la historia desde que tomas asiento.

Cuatro personajes involucrados en una de las mayores revoluciones de la Francia de 1975.  Hace apenas 45 años que las trabajadoras sexuales de Lyon protestaron contra una situación que cada día se hacía más insostenible. Abuso policial, exceso de multas sin ningún motivo, secuestro de familiares y elevado cobro de impuestos injustificado… la lista de malos tratos aumentaba simplemente por ser prostitutas.

Diálogos provocativos y gestos sugerentes nos llevan hasta las calles francesas del siglo XX en las que algo muy grande se empezaba a cocer.

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Noelia Sánchez Fontarigo, Shandra Sánchez, Isabel Arenal

El 2 de junio de 1975, tres prostitutas y amigas, llamadas Ulla, Bárbara y “la Rusa”, enferma de tuberculosis, lideraron a un grupo de más de 100 prostitutas para ocupar la iglesia de St. Nizier con la esperanza de llamar la atención del pueblo. Contaban con un aliado en el padre Louis Blanc, quien procuró la cooperación de otros sacerdotes para ocupar diferentes iglesias de todo el país.

El negro se cierne por toda la sala, por toda su alma. Un escenario que da rienda suelta a las reflexiones e inquietudes de cada personaje. Monólogos y amoríos interesados cobran fuerza a medida que pasan las horas encerrados en esas cuatro paredes sagradas. La tensión aumenta y sus expresiones enmudecidas ponen los pelos de gallina entre el público.

Luces intermitentes, oraciones religiosas entrecortadas, y olor a incienso quemado destripan los sentimientos de quien fue adolescente, creció a marchas forzadas, y señalada bajo el índice ajeno, asumía el papel de madre.

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La Rusa, Ulla, Bárbara

Periódicos y telediarios deberán cubrir lo que estaba pasando, y eso será gracias a uno de los periodistas que quedó atrapado en la iglesia, envuelto en los brazos e historias de estas mujeres. Claude, refleja el cuarto poder de la sociedad, dando voz a quien todavía no la tiene.

Bárbara se embarca en un monólogo desgarrador en el que describe las dificultades que vive día a día, el abuso y trato vejatorio que recibe por parte de la policía, y la prohibición de entrar en determinados bares por ser prostituta. Testimonio recogido por Claude en un intento de seducción.

Tras casi una hora de función, sin darme cuenta yo también estaba atrapada e inmóvil en esa iglesia. El climax llega con una Ulla llena de frustración y dolor, que con la voz quebrada cuenta la historia de tantas prostitutas asesinadas en un grito de desesperación. Sus nombres resonaban una y otra vez en el vacío de la sala. En el vacío legal de la sociedad.

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Antonio Martín-Claude

Hoy se ha dado un buen paso, queremos que se hable de nosotras, pero que se cambie la forma en la que se habla…no hemos escogido la prostitución porque seamos unas depravadas. La prostitución es la única forma que tenemos de salir adelante en la vida… La gente nos tiene por mujeres “sucias” o “anormales”, pero a la vez dicen que somos necesarias. La prostitución no está prohibida en la legislación francesa y en teoría somos ciudadanos como cualquier otro. Pero dado que la sociedad se avergüenza del hecho de que nos necesita, nos trata como a delincuentes, como a personas que puedan ser objeto de todo el poder represivo de la policía…”

Nestor Villazón, poeta y dramaturgo compone un texto intenso y reivindicativo, bajo la dirección teatral de Gloria Martín.

La dirección actoral deja en mano de los propios espectadores transiciones interrogantes en más de una ocasión, llegando a despistar al público con la aparición de Claude al comienzo de la obra cuando todavía no se había ahondado en el conflicto.

Una historia de poco más de una hora basada en hechos reales que estremece voces en la actualidad. Una apuesta segura que ensalza el negro como el color de la esperanza.

*Podéis verla todos los sábados de abril en la sala Nave 73.

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